El libro analiza críticamente las condiciones institucionales y formativas que marcan los inicios de la carrera judicial en el Perú, combinando un enfoque teórico con el testimonio directo de jueces sobre problemas estructurales como la precariedad de infraestructura, la sobrecarga procesal, la provisionalidad y las deficiencias en capacitación. La obra no solo diagnostica estas dificultades, sino que examina de manera específica el Programa de Formación de Aspirantes a Magistrados (PROFA), evaluando sus limitaciones y proponiendo una reflexión profunda sobre cómo fortalecer la independencia y la calidad del juez desde su etapa formativa.